lunes, 7 de mayo de 2012

KINEMIATRÍA

Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo” – Miguel de Cervantes

KINEMIATRÍA

La importancia de un nombre que identifique al Rehabilitador por el Ejercicio

En los equipos de rehabilitación traumatológica de hoy en día, es indiscutible la necesidad de incorporar profesionales, que con un título de grado en Educación Física (Licenciatura), completen un Post Grado en Rehabilitación por el Ejercicio.

En estos equipos de trabajo multidisciplinarios, encontramos Traumatólogos, Terapistas, Kinesiólogos y “Rehabilitadores por el Ejercicio”, cada uno dedicado a un segmento particular del tratamiento de cura, rehabilitación y habilitación.

¿Qué tienen los tres primeros que no tiene el último?. Evidentemente es fácil reconocer el ámbito de incumbencias de todos, pero ¿qué es aquello que los define como profesionales rápidamente en el imaginario colectivo, generando confianza y respeto previo en el paciente y sus familiares?

Sin lugar a dudas: es el NOMBRE que define sus incumbencias.

La búsqueda de un nombre que identifique la función del “Rehabilitador por el Ejercicio”, debe pensarse no solo como un medio de catalogar la profesión, sino como un vínculo estructural en la conciencia colectiva del público que, introduciéndose en esa exacta distancia personal relativa que genera la necesidad de soluciones doctas, caracteriza la relación profesional de Médicos, Odontólogos, Abogados, Psiquiatras o Kinesiólogos con sus pacientes/clientes, a través de una denominación genérica de respeto universal llamada “Doctor”.

No decimos con esto que pretendemos nos llamen “Doctor” sin haber realizado un “doctorado”. Ponemos en evidencia que la partícula “DOCTOR” define el respeto de la gente común hacia el conocimiento que presupone ser Médico, Abogado, Odontólogo, etc, a partir del NOMBRE que tienen estas profesiones disímiles, y a las que suele acudirse cuando se tiene un problema serio.

Es, la búsqueda de un NOMBRE que identifique al “Rehabilitador por el Ejercicio” y su profesión, aquello que nos mueve a plantear esta propuesta.

La búsqueda (marco referencial)

Para obtener un buen nombre, hay que hacer una correcta combinación de arte y ciencia.

¿Qué hace que un nombre se grabe en la memoria colectiva? ¿La facilidad de identificarlo con una imagen? ¿Los valores que representa? ¿Las experiencias que evoca? ¿La personalidad del mismo?

Lo cierto es que una empresa, marca o producto no existen hasta que no se les nombra y si bien no es exactamente igual para una profesión, es evidente que un buen nombre definirá niveles previos de reconocimiento y confianza que ayudarán al desarrollo del proceso profesional.

La Kinesiología, por ejemplo, es una nueva rama de las actividades vinculadas a la salud y no podemos negar que su nombre, de una riqueza intangible evidente, ayudó a determinar su inclusión dentro de los equipos de trabajo terapéuticos. Inclusive teniendo en cuenta que la raíz de su nomenclatura no describe exactamente su función. Kinesiología significa literalmente “conocimiento del movimiento” {Kinesis (kinisis) es movimiento o cinética; Logía viene de lógos (logos= palabra, expresión) más el sufijo -ia (–ia = acción, cualidad). Logia pasó a significar discurso; y después tratado, conocimiento o ciencia.}.

Como sucede en las ciencias sociales, no hay una receta que asegure el éxito de un nombre, sin embargo podemos mencionar ciertos factores que por regla general deberían estar presentes en nuestra propuesta.

En un artículo publicado en el Wall Street Journal (“Name that Firm”, 17/03/2008), Suzanne Barlyn, la autora, se refiere a cuatro premisas necesarias para crear un buen nombre. Hemos adaptado dicha lista y la hemos aplicado a nuestra búsqueda:
01.  Para empezar, un nombre debe ser pronunciable y memorable. Es decir debemos encontrar algo único, centrándonos en los aspectos diferenciales de la profesión.
02.  Debemos ser claros: no complicar demasiado su pronunciación, buscando un anclaje simple y directo.
03.  Evitar lo común: no centrar la nomenclatura en la mera acción profesional, para no compartir así, acciones profesionales genéricas.
04.  Buscar reacciones: la mejor forma de testar un buen nombre es preguntando por sus connotaciones a las audiencias que lo percibirán.
Al tiempo que yo agregaría un quinto ítem: Comprobar el registro de su dominio, es decir asegurarnos que no tiene otro uso en la comunidad científica globalizada.

El proceso selectivo

Hemos planteamos la necesidad, el modo y ahora es el turno del proceso selectivo que defina nuestra búsqueda.

Terapeuta Deportivo, Rehabilitador por el Ejercicio, Terapista del movimiento, son distintos modos de referirnos a aquellos profesionales encargados de dar el visto final del proceso de rehabilitación de las lesiones traumatológicas.

Su función se vincula estrechamente al desarrollo de planes de entrenamiento basados en la mensura de ciertos vectores capaces de representar la salud del movimiento muscular.

Fuerza y Amplitud Articular, son los vectores primordiales del entrenamiento físico. La Velocidad y la 
Aceleración surgen de ellos o son consecuencia a partir de su relación con el tiempo.

Todos estos vectores definen el estado y la calidad del movimiento. En el cuerpo humano son entrenables, es decir somos capaces de modificarlos a través del entrenamiento y por eso los llamamos “CAPACIDADES”.

La Resistencia o Tolerancia física para sostener estos vectores en el tiempo, también es una de las capacidades importantes a tener en cuenta y es claramente entrenable. Aunque no sea un vector desde el punto de vista estrictamente matemático, la Resistencia fisiológica (aeróbica o anaeróbica en cualquiera de sus formas) representa el “rendimiento” o “eficiencia” (h) del sistema muscular en el tiempo, es decir la razón entre el trabajo útil capaz de entregar (W=F*d) y la energía consumida (E) para tal proceso.

Los sistemas musculares mejor adaptados o entrenados para producir y consumir energía a cambio de trabajo, son los que demuestran una mayor eficiencia, Resistencia o Tolerancia es decir, una mejor capacidad para realizar un trabajo durante más tiempo.

La Potencia, es la rapidez con la que se realiza un trabajo. Tampoco es un vector matemáticamente hablando, pero nos ayuda a describir ciertos procesos en la calidad del movimiento estudiado y es claramente entrenable. La Potencia es el trabajo realizado en la unidad de tiempo (P=W/t).

Estos últimos conceptos nos permiten concebir a la Resistencia y a la Potencia como los elementos de los “vectores fisiológicos” que describen un estado particular de salud biocinemática, siendo su “magnitud” la eficiencia del grupo muscular o la capacidad de sostener un esfuerzo, su “dirección” la calidad del movimiento o su eficacia para un fin determinado y el “sentido” el tipo de capacidad vectorial sobre la que se manifiesta en forma más evidente (Fuerza, Posición, Velocidad y Aceleración).



fig. 1 se representan dos vectores de igual magnitud pero distinto comportamiento frente al estímulo. El de j > implica mayor potencia, es decir ofrece un mayor trabajo en menor tiempo.

Entonces, basamos nuestra acción profesional en el conocimiento detallado de los vectores fisiológicos del movimiento y, es la ciencia de la Cinemática, aquella parte de la Dinámica y a su vez parte de la Mecánica Clásica, la que estudia el movimiento a partir de sus vectores característicos, creemos adecuado posicionarnos en el origen semántico de la palabra CINEMA, como aproximación a la resolución de nuestra búsqueda.


Marco Teórico

Cinema viene de la palabra griega kinhma que significa movimiento. La cinemática, por ejemplo, es la mecánica del movimiento y estudia sus vectores, en tanto que la cinética estudia las causas que lo producen.


  Aquí debemos detenernos un segundo pues ciertos términos de la mecánica clásica pueden llevar a una confusión dialéctica al ser aplicados a la fisiología.

Cuando en entrenamiento hablamos de Fuerza, en la mayoría de los casos no nos referimos a los procesos electroquímico-mecánicos dentro del sarcómero. Estamos hablando del efecto resultante (reacción) sobre una carga interna o externa representada ya sea, por la carga mínima que permite mover nuestros segmentos corporales o por las diferentes sobrecargas que apliquemos. Es decir, no nos concentramos en el efecto causante (acción o fuerza motriz muscular), sino que nos interesa la resultante y el efecto que ésta produce, lo cual nos permite medir, comparar y planificar fácilmente.

Esta observación no es menor ya que fundamenta en buen grado, el concepto de “vector fisiológico” o “Vector Biomecánico” para causales como la fuerza pero entendida, según nuestro paradigma profesional, como efecto resultante y productora de esfuerzo. El mismo principio se aplica a los vectores posición, velocidad y aceleración. La potencia y la resistencia física en cualquiera de sus formas son función de las cantidades vectoriales anteriores.

Aquí es dónde la elección de kinhma o KINEMA, resulta adecuada y cumple con las cinco premisas anteriormente citadas.

Por otro lado, es función del terapeuta deportivo o rehabilitador por el ejercicio, colaborar en el proceso de cura de una lesión traumatológica. Proceso que inicia el Traumatólogo probablemente en el quirófano, pero que culmina en el gimnasio, junto a los profesores de Educación Física especializados en estas terapéuticas.

La acción de curar por el movimiento, pone al Educador Físico dentro del sistema de salud, y aquel que ejerce la acción de curar tiene también una palabra griega que lo caracteriza: iatroV. Iatros significa literalmente sanador, curador, médico.

La KINEMIATRÍA o kinematría, sería la acción de curar o rehabilitar a través del ejercicio físico.

El KINEMIATRA o kinematra, el profesional dedicado a la rehabilitación por el ejercicio.

Conclusiones

Hemos puesto de manifiesto algunas de las razones que evidencian la necesidad de un buen nombre.

Hemos encontrado una denominación que está de acuerdo con las premisas fundamentales de la función del terapeuta deportivo o rehabilitador por el ejercicio, basada en dos conceptos: la utilización de los principios de la Cinemática y la condición terapéutica del movimiento.

Su función se ubica al final de una cadena de acciones médicotepapeúticas que comienzan en el diagnóstico médico y culminan en el “Alta Deportivo”, entendiendo este criterio en su forma más amplia, como vuelta a la actividad normal previa.

Es la incumbencia primaria del KINEMIATRA, reeducar al paciente para que pueda recuperar sus niveles previos condicionantes y coordinativos, indicando el final del tratamiento multidisciplinario.

Creemos que: el posicionamiento de esta denominación debe instalarse desde el seno del ámbito académico, dónde se capacita y prepara a los futuros KINEMIATRAS.

Creemos que: la innegable necesidad del profesional de marras, conjuntamente a un buen nombre que lo identifique claramente del resto del equipo profesional, será un factor determinante en la completa aceptación del profesional de la Educación Física dentro del sistema de salud.



Licenciado Pablo Eduardo Scurzi


Bibliografía

Adrian, M.J. y Cooper, J.M. Biomechanics of Human Movement (1989) Brown and Benchmark. Madison, Wisconsin.
Alurralde José María, Scavo Matías, Anaya Rodrigo. Bases epistemiológicas, sanitarias y legales respecto a la participación de la Educación Física en el proceso de rehabilitación, UCALP
Diccionario Manual Griego. Vox.
Peterson, Donald R. – Bronzino, Joseph D. Biomechanics, Principles and Applications (1987). Taylor and Francis group, New York.
Suzanne Barlyn. Name that Firm (17/03/2008), Wall Street Journal
Young, Hugh D. y Freedman Roger A. Física Universitaria tomo I (2009). Pearson Educación. México





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