Más
vale una palabra a tiempo que cien a destiempo” – Miguel de Cervantes
KINEMIATRÍA
La importancia de un nombre que identifique al Rehabilitador por el Ejercicio
En
los equipos de rehabilitación traumatológica de hoy en día, es
indiscutible la necesidad de incorporar profesionales, que con un título de
grado en Educación Física (Licenciatura), completen un Post Grado en
Rehabilitación por el Ejercicio.
En
estos equipos de trabajo multidisciplinarios, encontramos Traumatólogos, Terapistas,
Kinesiólogos y “Rehabilitadores por el Ejercicio”, cada uno dedicado a un
segmento particular del tratamiento de cura, rehabilitación y habilitación.
¿Qué
tienen los tres primeros que no tiene el último?. Evidentemente es fácil
reconocer el ámbito de incumbencias de todos, pero ¿qué es aquello que los
define como profesionales rápidamente en el imaginario colectivo, generando
confianza y respeto previo en el paciente y sus familiares?
Sin
lugar a dudas: es el NOMBRE que define sus incumbencias.
La
búsqueda de un nombre que identifique la función del “Rehabilitador por el
Ejercicio”, debe pensarse no solo como un medio de catalogar la profesión, sino
como un vínculo estructural en la conciencia colectiva del público que, introduciéndose
en esa exacta distancia personal relativa que genera la necesidad de soluciones
doctas, caracteriza la relación profesional de Médicos, Odontólogos, Abogados,
Psiquiatras o Kinesiólogos con sus pacientes/clientes, a través de una
denominación genérica de respeto universal llamada “Doctor”.
No
decimos con esto que pretendemos nos llamen “Doctor” sin haber realizado un
“doctorado”. Ponemos en evidencia que la partícula “DOCTOR” define el respeto
de la gente común hacia el conocimiento que presupone ser Médico, Abogado,
Odontólogo, etc, a partir del NOMBRE que tienen estas profesiones disímiles, y a
las que suele acudirse cuando se tiene un problema serio.
Es,
la búsqueda de un NOMBRE que identifique al “Rehabilitador por el Ejercicio” y
su profesión, aquello que nos mueve a plantear esta propuesta.
La búsqueda (marco referencial)
Para
obtener un buen nombre, hay que hacer una correcta combinación de arte y
ciencia.
¿Qué
hace que un nombre se grabe en la memoria colectiva? ¿La facilidad de
identificarlo con una imagen? ¿Los valores que representa? ¿Las experiencias
que evoca? ¿La personalidad del mismo?
Lo
cierto es que una empresa, marca o producto no existen hasta que no se les
nombra y si bien no es exactamente igual para una profesión, es evidente que un
buen nombre definirá niveles previos de reconocimiento y confianza que ayudarán
al desarrollo del proceso profesional.
La
Kinesiología, por ejemplo, es una nueva rama de las actividades vinculadas a la
salud y no podemos negar que su nombre, de una riqueza intangible evidente,
ayudó a determinar su inclusión dentro de los equipos de trabajo terapéuticos.
Inclusive teniendo en cuenta que la raíz de su nomenclatura no describe
exactamente su función. Kinesiología significa literalmente “conocimiento del movimiento”
{Kinesis (kinisis)
es movimiento o cinética; Logía viene de lógos (logos= palabra, expresión)
más el sufijo -ia (–ia = acción, cualidad). Logia pasó a significar discurso; y
después tratado, conocimiento o ciencia.}.
Como
sucede en las ciencias sociales, no hay una receta que asegure el éxito de un
nombre, sin embargo podemos mencionar ciertos factores que por regla general
deberían estar presentes en nuestra propuesta.
En
un artículo publicado en el Wall Street Journal (“Name that Firm”, 17/03/2008), Suzanne Barlyn, la autora, se refiere a cuatro
premisas necesarias para crear un buen nombre. Hemos adaptado dicha lista y la
hemos aplicado a nuestra búsqueda:
01. Para
empezar, un nombre debe ser pronunciable y memorable. Es decir debemos encontrar
algo único, centrándonos en los aspectos diferenciales de la profesión.
02. Debemos
ser claros: no complicar demasiado su pronunciación, buscando un anclaje simple
y directo.
03. Evitar
lo común: no centrar la nomenclatura en la mera acción profesional, para no compartir
así, acciones profesionales genéricas.
04. Buscar
reacciones: la mejor forma de testar un buen nombre es preguntando por sus
connotaciones a las audiencias que lo percibirán.
Al
tiempo que yo agregaría un quinto ítem: Comprobar el registro de su dominio, es
decir asegurarnos que no tiene otro uso en la comunidad científica globalizada.
El proceso selectivo
Hemos
planteamos la necesidad, el modo y ahora es el turno del proceso selectivo que
defina nuestra búsqueda.
Terapeuta
Deportivo, Rehabilitador por el Ejercicio, Terapista del movimiento, son
distintos modos de referirnos a aquellos profesionales encargados de dar el
visto final del proceso de rehabilitación de las lesiones traumatológicas.
Su
función se vincula estrechamente al desarrollo de planes de entrenamiento
basados en la mensura de ciertos vectores capaces de representar la salud del
movimiento muscular.
Fuerza
y Amplitud Articular, son los vectores primordiales del entrenamiento físico. La
Velocidad y la
Aceleración surgen de ellos o son consecuencia a partir de su
relación con el tiempo.
Todos
estos vectores definen el estado y la calidad del movimiento. En el cuerpo
humano son entrenables, es decir somos capaces de modificarlos a través del
entrenamiento y por eso los llamamos “CAPACIDADES”.
La
Resistencia o Tolerancia física para sostener estos vectores en el tiempo,
también es una de las capacidades importantes a tener en cuenta y es claramente
entrenable. Aunque no sea un vector desde el punto de vista estrictamente
matemático, la Resistencia fisiológica (aeróbica o anaeróbica en cualquiera de
sus formas) representa el “rendimiento” o “eficiencia” (h)
del sistema muscular en el tiempo, es decir la razón entre el trabajo útil capaz
de entregar (W=F*d) y la energía consumida (E) para tal
proceso.
Los
sistemas musculares mejor adaptados o entrenados para producir y consumir
energía a cambio de trabajo, son los que demuestran una mayor eficiencia, Resistencia
o Tolerancia es decir, una mejor capacidad para realizar un trabajo durante más
tiempo.
La
Potencia, es la rapidez con la que se realiza un trabajo. Tampoco es un vector
matemáticamente hablando, pero nos ayuda a describir ciertos procesos en la
calidad del movimiento estudiado y es claramente entrenable. La Potencia es el
trabajo realizado en la unidad de tiempo (P=W/t).
Estos
últimos conceptos nos permiten concebir a la Resistencia y a la Potencia como los
elementos de los “vectores fisiológicos”
que describen un estado particular de salud biocinemática, siendo su “magnitud”
la eficiencia del grupo muscular o la capacidad de sostener un esfuerzo, su
“dirección” la calidad del movimiento o su eficacia para un fin determinado y
el “sentido” el tipo de capacidad vectorial sobre la que se manifiesta en forma
más evidente (Fuerza, Posición, Velocidad y Aceleración).
fig. 1 se
representan dos vectores de igual magnitud pero distinto comportamiento frente
al estímulo. El de j > implica mayor potencia, es decir ofrece un mayor
trabajo en menor tiempo.
Entonces,
basamos nuestra acción profesional en el conocimiento detallado de los vectores
fisiológicos del movimiento y, es la ciencia de la Cinemática, aquella parte de
la Dinámica y a su vez parte de la Mecánica Clásica, la que estudia el
movimiento a partir de sus vectores característicos, creemos adecuado posicionarnos
en el origen semántico de la palabra CINEMA,
como aproximación a la resolución de nuestra búsqueda.
Marco Teórico
Cinema
viene de la palabra griega kinhma que significa movimiento. La cinemática, por ejemplo, es
la mecánica del movimiento y estudia sus vectores, en tanto que la cinética
estudia las causas que lo producen.
Aquí
debemos detenernos un segundo pues ciertos términos de la mecánica clásica
pueden llevar a una confusión dialéctica al ser aplicados a la fisiología.
Cuando
en entrenamiento hablamos de Fuerza, en la mayoría de los casos no nos referimos
a los procesos electroquímico-mecánicos dentro del sarcómero. Estamos hablando
del efecto resultante (reacción) sobre una carga interna o externa representada
ya sea, por la carga mínima que permite mover nuestros segmentos corporales o
por las diferentes sobrecargas que apliquemos. Es decir, no nos concentramos en
el efecto causante (acción o fuerza motriz muscular), sino que nos interesa la
resultante y el efecto que ésta produce, lo cual nos permite medir, comparar y
planificar fácilmente.
Esta
observación no es menor ya que fundamenta en buen grado, el concepto de “vector
fisiológico” o “Vector Biomecánico”
para causales como la fuerza pero entendida, según nuestro paradigma
profesional, como efecto resultante y productora de esfuerzo. El mismo principio
se aplica a los vectores posición, velocidad y aceleración. La potencia y la
resistencia física en cualquiera de sus formas son función de las cantidades
vectoriales anteriores.
Aquí
es dónde la elección de kinhma o KINEMA, resulta adecuada y cumple con
las cinco premisas anteriormente citadas.
Por
otro lado, es función del terapeuta deportivo o rehabilitador por el ejercicio,
colaborar en el proceso de cura de una lesión traumatológica. Proceso que
inicia el Traumatólogo probablemente en el quirófano, pero que culmina en el
gimnasio, junto a los profesores de Educación Física especializados en estas
terapéuticas.
La
acción de curar por el movimiento, pone al Educador Físico dentro del sistema
de salud,
y aquel que ejerce la acción de curar tiene también una palabra griega que lo
caracteriza: iatroV. Iatros significa
literalmente sanador, curador, médico.
La
KINEMIATRÍA o kinematría, sería la acción de curar o rehabilitar a través del
ejercicio físico.
El
KINEMIATRA o kinematra, el profesional dedicado a la rehabilitación por el
ejercicio.
Conclusiones
Hemos
puesto de manifiesto algunas de las razones que evidencian la necesidad de un
buen nombre.
Hemos
encontrado una denominación que está de acuerdo con las premisas fundamentales
de la función del terapeuta deportivo o rehabilitador por el ejercicio, basada en
dos conceptos: la utilización de los principios de la Cinemática y la condición
terapéutica del movimiento.
Su
función se ubica al final de una cadena de acciones médicotepapeúticas que
comienzan en el diagnóstico médico y culminan en el “Alta Deportivo”,
entendiendo este criterio en su forma más amplia, como vuelta a la actividad
normal previa.
Es
la incumbencia primaria del KINEMIATRA, reeducar al paciente para que pueda
recuperar sus niveles previos condicionantes y coordinativos, indicando el
final del tratamiento multidisciplinario.
Creemos
que: el posicionamiento de esta denominación debe instalarse desde el seno del
ámbito académico, dónde se capacita y prepara a los futuros KINEMIATRAS.
Creemos
que: la innegable necesidad del profesional de marras, conjuntamente a un buen
nombre que lo identifique claramente del resto del equipo profesional, será un
factor determinante en la completa aceptación del profesional de la Educación
Física dentro del sistema de salud.
Licenciado Pablo Eduardo Scurzi
Bibliografía
Adrian, M.J. y Cooper, J.M. Biomechanics of Human Movement (1989)
Brown and Benchmark. Madison, Wisconsin.
Alurralde José María, Scavo Matías, Anaya Rodrigo. Bases epistemiológicas, sanitarias y legales respecto a la participación de la Educación Física en el proceso de rehabilitación, UCALP
Diccionario Manual Griego. Vox.
Peterson, Donald R. – Bronzino,
Joseph D. Biomechanics, Principles and
Applications (1987). Taylor and Francis group, New York.
Suzanne Barlyn. Name that Firm (17/03/2008), Wall
Street Journal
Young,
Hugh D. y Freedman Roger A. Física
Universitaria tomo I (2009). Pearson Educación. México


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